Isaías 17, 1 - 14

PROFECÍA CONTRA DAMASCO

[1] Oráculo contra Damasco. Damasco ya no será más una ciudad, sino un montón de escombros. [2] Las ciudades de Aror, abandonadas, han sido tomadas por los rebaños, que allí se tienden sin que nadie los espante. [3] Va a desaparecer el reino de Damasco, que era una protección para Efraím; pues lo que quede de Aram y de su gloria no valdrá más que los israelitas, dice Yavé de los Ejércitos. [4] La fama de Jacob perderá su brillo y enflaquecerá su cuerpo. Como el segador toma un manojo de trigo y corta con su mano las espigas; [5] como se recogen las espigas en el valle de Refaím y sólo quedan rastrojos, [6] o como cuando se apalean los olivos y sólo quedan dos o tres aceitunas en la copa o cuatro o cinco en las ramas del árbol, así será -palabra de Yavé, Dios de Israel. [7] Por ese entonces, el hombre mirará a su Creador y volverá sus ojos al Santo de Israel. [8] Ya no se fijará más en lo que construyeron sus manos, ni contemplará lo que trabajaron sus dedos: los postes sagrados y los altares para el incienso. [9] En ese día tus ciudades fortificadas serán abandonadas como lo fueron las de los amorreos y de los jeveos ante el ataque de los hijos de Israel: quedarán despobladas.10 Porque olvidaste a Dios que te salva, y no te acordaste de la Roca que te protege. Pues bien, si plantas plantas tempraneras y cultivas patillas traídas del extranjero, [11] las ves brotar el mismo día que las plantas, y a la mañana el brote florece. Pero se marchita y la cosecha se te va, -entonces tú podrás llorar.

FIN REPENTINO DE ASUR

[12] ¡Ay! un bramar de pueblos inmensos, como el rugido del mar enfurecido; estruendo de naciones que resuenan como retumban las aguas torrentosas. [13] Pero El las amenaza, y de muy lejos huyen, como polvillo de los cerros movido por el viento, o como un remolino, por el huracán. [14] Espanto, al caer la tarde, pero antes de amanecer ya no queda nadie. Esa será la suerte de nuestros opresores, el destino de los que nos saquean.

[1] A pesar de su título que lo hace aparecer entre las profecías en contra de las naciones, este poema es una advertencia al pueblo de Israel. Los versículos 10-11 aluden sin duda al culto al dios Adonis cuya muerte y retorno a la vida eran un símbolo del rebrote de la vegetación. Al parecer, para sus fiestas se cultivaban plantas precoces que crecían rápidamente y que se secaban pronto: entonces se celebraba el duelo de Adonis. El profeta ve en eso una imagen de lo que producen los ídolos en la vida de Israel.

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