Lucas 13

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LA HIGUERA QUE NO DA FRUTO

[1]En ese momento algunos le contaron a Jesús una matanza de galileos. Pilato los había hecho matar en el Templo, mezclando su sangre con la sangre de sus sacrificios. [2] Jesús les replicó: «¿Creen ustedes que esos galileos eran más pecadores que los demás porque corrieron semejante suerte? [3] Yo les digo que no. Y si ustedes no renuncian a sus caminos, perecerán del mismo modo. [4] Y aquellas dieciocho personas que quedaron aplastadas cuando la torre de Siloé se derrumbó, ¿creen ustedes que eran más culpables que los demás habitantes de Jerusalén? [5] Yo les aseguro que no. Y si ustedes no renuncian a sus caminos, todos perecerán de igual modo.» [6] Jesús continuó con esta comparación: «Un hombre tenía una higuera que crecía en medio de su viña. Fue a buscar higos, pero no los halló. [7] Dijo entonces al viñador: «Mira, hace tres años que vengo a buscar higos a esta higuera, pero nunca encuentro nada. Córtala. ¿Para qué está consumiendo la tierra inútilmente?» [8]El viñador contestó: «Señor, déjala un año más y mientras tanto cavaré alrededor y le echaré abono. [9] Puede ser que así dé fruto en adelante y, si no, la cortas.»

UNA CURACIÓN EN DÍA SÁBADO

[10] Un sábado Jesús estaba enseñando en una sinagoga. [11] Había allí una mujer que desde hacía dieciocho años estaba poseída por un espíritu que la tenía enferma, y estaba tan encorvada que no podía enderezarse de ninguna manera. [12] Jesús la vio y la llamó. Luego le dijo: «Mujer, quedas libre de tu mal». [13]Y le impuso las manos. Al instante se enderezó y se puso a alabar a Dios. [14] Pero el presidente de la sinagoga se enojó porque Jesús había hecho esta curación en día sábado, y dijo a la gente: «Hay seis días en los que se puede trabajar; vengan, pues, en esos días para que los sanen, pero no en día sábado.» [15] El Señor le replicó: «¡Ustedes son unos falsos! ¿Acaso no desatan del pesebre a su buey o a su burro en día sábado para llevarlo a la fuente? [16] Esta es hija de Abraham, y Satanás la mantenía atada desde hace dieciocho años; ¿no se la debía desatar precisamente en día sábado?» [17] Mientras Jesús hablaba, sus adversarios se sentían avergonzados; en cambio la gente se alegraba por las muchas maravillas que le veían hacer.

DOS PARÁBOLAS

[18] Jesús continuó diciendo: «¿A qué puedo comparar el Reino de Dios? ¿Con qué ejemplo podría ilustrarlo? [19] Es semejante a un grano de mostaza que un hombre tomó y sembró en su jardín. Creció y se convirtió en un arbusto y los pájaros del cielo se refugiaron en sus ramas.» [20] Y dijo otra vez: «¿Con qué ejemplo podría ilustrar el Reino de Dios? [21] Es semejante a la levadura que tomó una mujer y la metió en tres medidas de harina hasta que fermentó toda la masa.»

LA PUERTA ANGOSTA

[22] Jesús iba enseñando por ciudades y pueblos mientras se dirigía a Jerusalén. [23] Alguien le preguntó: «Señor, ¿es verdad que son pocos los que se salvarán?» [24] Jesús respondió: «Esfuércense por entrar por la puerta angosta, porque yo les digo que muchos tratarán de entrar y no lo lograrán. [25] Si a ustedes les ha tocado estar fuera cuando el dueño de casa se levante y cierre la puerta, entonces se pondrán a golpearla y a gritar: ¡Señor, ábrenos! Pero les contestará: No sé de dónde son ustedes. [26] Entonces comenzarán a decir: Nosotros hemos comido y bebido contigo, y tú has enseñado en nuestras plazas. [27] Pero él les dirá de nuevo: No sé de dónde son ustedes. ¡Aléjense de mí todos los malhechores! [28] Habrá llanto y rechinar de dientes cuando vean a Abraham, a Isaac, a Jacob y a todos los profetas en el Reino de Dios, y ustedes, en cambio, sean echados fuera. [29] Gente del oriente y del poniente, del norte y del sur, vendrán a sentarse a la mesa en el Reino de Dios. [30] ¡Qué sorpresa! Unos que estaban entre los últimos son ahora primeros, mientras que los primeros han pasado a ser últimos. » [31] En ese momento unos fariseos llegaron para avisarle: «Márchate de aquí, porque Herodes quiere matarte.» [32] Jesús les contestó: «Vayan a decir a ese zorro: Hoy y mañana expulso demonios y realizo curaciones, y al tercer día llegaré a mi término. [33] Pero tengo que seguir mi camino hoy, mañana y un poco más, porque no es correcto que un profeta sea asesinado fuera de Jerusalén. [34] ¡Jerusalén, Jerusalén! ¡Qué bien matas a los profetas y apedreas a los que te son enviados! ¡Cuántas veces he querido reunir a tus hijos como la gallina reúne a sus polluelos debajo de sus alas, y tú no has querido! [35] Por eso se van a quedar con su Templo vacío y no me volverán a ver hasta que llegue el tiempo en que ustedes dirán: «¡Bendito sea el que viene en Nombre del Señor!»

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[1] Le contaron a Jesús: Se trataba de un motín de los galileos en el patio del Templo y la intervención inmediata de la guardia romana apostada en la fortaleza vecina. Violaron el campo sagrado, estrictamente reservado a los judíos, y derramaron sangre en el lugar santo.Los que cuentan el asunto esperan de Jesús una respuesta de solidaridad nacional y religiosa frente a esta matanza de sus compatriotas y la ofensa hecha a Dios. Pero Jesús no se detiene en tales consideraciones. Según su costumbre, deja que los hombres se entusiasmen por causas más humanas que divinas, y les llama la atención sobre lo esencial; esos patriotas galileos eran hombres violentos, igual que los romanos que los mataron. Y, en ese momento, Dios llama a todos a una conversión de la que depende su misma supervivencia. Pues la situación de violencia es tal bajo la dominación romana, que no existe ninguna salida fuera de la fe, la cual hace posible el perdón.

LOS CASTIGOS DE DIOS

En este pasaje Jesús pone en tela de juicio la idea que tenemos de los castigos de Dios. No se puede creer en Dios sin creer en la justicia, y entre los Griegos, que tenían dioses caprichosos y poco honrados, la justicia era una fuerza divina superior a los dioses. Pero siempre uno se cree el centro del mundo y se cree mejor. Si la desgracia cae sobre alguno, otros piensan que eso es justo, pero cuando nos toca a nosotros, nos preguntamos: "¿Qué le he hecho a Dios para que me suceda esto?"El Evangelio tomará en cuenta varios aspectos de la pregunta. En primer lugar, tratemos de superar el espíritu de clan o de partido (véase 6,32); el mal hecho por nuestros enemigos no es peor que el que hacemos nosotros. En segundo lugar, la justicia de Dios sobrepasa en mucho a la nuestra, y sólo se realiza verdaderamente en el otro mundo (el caso de Lázaro 16,19).Las desgracias que en esta vida nos parecen "castigos de Dios" no son, en realidad, más que señales, medidas pedagógicas de que se sirve el Señor para que estemos conscientes del pecado, pues el saca el bien del mal. Y muchas veces Dios convierte a un pecador otorgándole una gracia inesperada (véase el caso de Zaqueo: 19,1 ).Entonces, ¿por qué se habla tanto de los castigos de Dios en el Antiguo Testamento? Precisamente porque el pueblo de Dios no tenía idea todavía del más allá y era necesario mostrarles castigos de Dios en la presente vida para que creyeran en su justicia. De hecho, Dios sigue dando signos semejantes, tanto para las personas como para las colectividades, y es bueno que los sepamos reconocer, aun sabiendo que esta no es la última palabra de la justicia divina.

[10] La palabra desatar se usaba entre los judíos para expresar que a alguno se le perdonaba su pecado o su pena; pero también significaba soltar a un animal del yugo. Jesús es el que desata a la persona humana, y nos invita a seguir su ejemplo.No debe extrañarnos el enojo del jefe de la sinagoga. Si nunca prestó atención a su hermana enferma, debió sentirse más desprestigiado que feliz por el gesto de Jesús. ¿No pasaría lo mismo con nosotros?

[18] Ver el comentario de Mt 13,31.En el momento en que se acaba su ministerio en Galilea, Jesús nos invita al optimismo: aunque los resultados se notan poco, algo se ha sembrado y el Reino de Dios está creciendo.

[22] Ver el comentario de Mt 7,13.¿Es verdad que son pocos los que se salvarán? Para Jesús ésta es una pregunta inútil. Más bien hay que preguntarse si Israel ha escuchado el llamado de Dios y está tomando el camino estrecho que lo salvaría.Vendrá gente del oriente y del poniente (29). De todos los países se convertirán y entrarán a la Iglesia, mientras que el pueblo judío, en su mayoría, se quedará fuera.

[34] Ver el comentario de Mt 23,37 que lleva el mismo texto. Fijémonos sin embargo en una pequeña diferencia: hasta que llegue el tiempo en que ustedes dirán (35). Para Lucas, discípulo de Pablo, era una certeza de que llegará el día en que Israel reconocerá a Cristo (véase Rom 11,25-32). Pues Jesús vino para salvar a Israel, es decir, para darle un sentido a su historia, e Israel será salvado. Y entonces será el fin de todas las demás historias.

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