1-Pedro 2, 1 - 25

[1] Rechacen, pues, toda maldad y engaño, la hipocresía, la envidia y toda clase de chismes. [2] Como niños recién nacidos, busquen la leche no adulterada de la Palabra; gracias a ella, crecerán y alcanzarán la plenitud.

CRISTO ES LA PIEDRA ANGULAR

[3] ¿Acaso no han probado lo bueno que es el Señor? [4] Se han acercado al que es la piedra viva rechazada por los hombres, y que sin embargo es preciosa para Dios que la escogió. [5] También ustedes, como piedras vivas, edifíquense y pasen a ser un Templo espiritual, una comunidad santa de sacerdotes que ofrecen sacrificios espirituales agradables a Dios, por medio de Cristo Jesús. [6] Dice la Escritura: Yo voy a colocar en Sión una piedra angular, escogida y preciosa; quien se afirme en ella no quedará defraudado. [7] Ustedes, pues, que creen, recibirán honor. En cambio, para aquellos que no creen, él es la piedra rechazada por los constructores, que se ha convertido en la piedra angular; [8] piedra en la que la gente tropieza y roca que hace caer. Cuando se niegan a creer en la palabra, están tropezando con aquello en lo que debían afirmarse. [9] Pero ustedes son una raza elegida, un reino de sacerdotes, una nación consagrada, un pueblo que Dios hizo suyo para proclamar sus maravillas; pues el los ha llamado de las tinieblas a su luz admirable. [10] Ustedes antes no eran su pueblo, pero ahora son pueblo de Dios; no habían alcanzado su misericordia, mas ahora les ha sido concedida su misericordia.

LLEVEN UNA VIDA EJEMPLAR

[11] Amados hermanos, por ser aquí extranjeros y forasteros, les ruego que se abstengan de los deseos carnales que hacen la guerra al alma. [12] Lleven una vida ejemplar en medio de los que no conocen a Dios; de este modo, esos mismos que los calumnian y los tratan de malhechores, notarán sus buenas obras y darán gloria a Dios el día en que los visite. [13] Sométanse a toda autoridad humana por causa del Señor: al rey, porque tiene el mando; [14] a los gobernadores, porque él los envía para castigar a los que obran mal y para animar a los que obran bien. [15] La voluntad de Dios respecto de ustedes es que, obrando el bien, acallen la ignorancia de los imbéciles. [16] Sean libres, pero no hagan de la libertad un pretexto para hacer el mal. Sean libres como servidores de Dios. [17] Respeten a todos, amen a los hermanos, teman a Dios y respeten al que gobierna. [18] Que los sirvientes obedezcan a sus patrones con todo respeto, no sólo a los que son buenos y comprensivos, sino también a los que son duros. [19] Porque ahí está el mérito, en que soportan malos tratos sin haberlo merecido, habiendo actuado a conciencia y por Dios. [20] Porque, ¿qué mérito habría en soportar el castigo cuando se ha faltado? En cambio, si pueden soportar que los traten mal cuando han actuado bien, eso es grande ante Dios. [21] Para esto han sido llamados, pues Cristo también sufrió por ustedes, dejándoles un ejemplo, y deben seguir sus huellas. [22] El no cometió pecado ni en su boca se encontró engaño. [23] Insultado, no devolvía los insultos, y maltratado, no amenazaba, sino que se encomendaba a Dios que juzga justamente. [24] El cargó con nuestros pecados en el madero de la cruz, para que, muertos a nuestros pecados

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